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INFORME ANUAL DE ACTIVIDADES 2018    Ayuda

Sobre los centros de reclusión de baja capacidad instalada en la República Mexicana

 
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos CNDH emitió el Informe Especial sobre los centros de reclusión de baja capacidad instalada en la República Mexicana  el 27 de febrero, en el que hace patente su preocupación por las condiciones en que se encuentran las personas privadas de la libertad albergadas en 109 centros penitenciarios de baja capacidad instalada distribuidos en la República Mexicana, los cuales cuentan con menos de 250 espacios para personas privadas de la libertad y que dada su estructura carecen de suficiencia operativa y de la infraestructura necesaria para garantizar el cumplimiento mínimo de las normas que regulan la vida en prisión, una estancia digna, el derecho a la reinserción social y el desarrollo adecuado del régimen penitenciario de acuerdo con los estándares nacionales e internacionales en la materia, partiendo de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos “Reglas Mandela”, retomadas por la CNDH en su publicación sobre “Un Modelo de Prisión”.[1]

En el Informe se plasman los resultados de los Diagnósticos Nacionales de Supervisión Penitenciaria en los que se registran las situaciones de desatención que guardan las personas privadas de la libertad que se encuentran en estos centros entre las que se encuentran vulneración a las condiciones de estancia digna, falta de clasificación, violaciones al derecho a la reinserción social por la falta de instalaciones para el efecto. En el informe se reporta además que las anteriores violaciones se agudizan por factores como la sobrepoblación y el autogobierno.

El informe especial hace patente la necesidad de desarrollar políticas públicas para mejorar la infraestructura de los establecimientos y garantice condiciones de estancia digna y el derecho a la reinserción social.

Atendiendo a los propósitos señalados se presentaron entre otras propuestas:
  • Desarrollar acciones efectivas para mejorar la infraestructura y aumentar la capacidad de los centros de acuerdo a las exigencias que emanan del mandato establecido por el artículo 18 Constitucional considerando para ello los criterios que se derivan de las “Reglas Mandela”, y los estándares nacionales e internacionales en la materia, las buenas prácticas y los resultados de los estudios desarrollados en la materia.
  • Desarrollar obras de infraestructura penitenciaria de baja capacidad en su caso para la atención de mujeres considerando programas de especial atención a las necesidades específicas para esta población bajo criterios de protección a sus derechos humanos y de sus menores hijas e hijos bajo los principios de progresividad, universalidad e indivisibilidad, de conformidad con los estándares internacionales.
  • Establecer programas de dignificación penitenciaria enfocados a proporcionar un mantenimiento y mejora permanente a la infraestructura y equipamiento de los centros penitenciarios de baja capacidad para garantizar la clasificación de la población, la seguridad, la salud, deporte, educación, el trabajo y capacitación para el mismo, elementos básicos para una reinserción social el bajo criterio de respeto a la dignidad de las personas.
  • Implementar programas para el desarrollo de modelos para centros penitenciarios de baja capacidad instalada y programas de mitigación para operar las instalaciones penitenciarias.
  • Establecer programas de clasificación bajo los criterios previstos en el artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, e instrumentos internacionales emitidos en la materia, favoreciendo con ello la vinculación con su entorno familiar y social y coadyuvar a una mejor reinserción social.
  • Dotar a las áreas encargadas del sistema penitenciario los recursos financieros indispensables, a efecto de que realicen las acciones tendentes a materializar y mantener los centros penitenciarios de baja capacidad con base en los establecido en artículo 18 constitucional y las “Reglas Mandela”.
  • Se tomen en cuenta las especificaciones nacionales e internacionales para el diseño, construcción y/o adecuación de la infraestructura de un centro de baja capacidad en el que la población penitenciaria cuente con una estancia digna, así como para la atención de la salud, educación, deporte, trabajo y capacitación para el mismo.
 
[1] Un Modelo de Prisión. Criterios para un sistema orientado al respeto de los Derechos Humanos. CNDH. 2016.
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